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Fin del cuadro

Y aquí acaba El Cuadro.

Subirlo así, por partes, era algo que de cualquier manera tenia previsto hacer, pero ahora estoy más que contenta, porque he podido ir notando  de que manera , para cada uno de vosotros , los protagonistas ,Maria y Francisco, iban teniendo unas personalidades bien definidas.Casi distintas según quien comentase.

Y del final que decimos? Probablemente no sea el final que se imaginó, o…..se deseó..Quizás sí.. quizás no…Pero como le decia a Pepi, no cabía otro final… No para mí, por lo menos.

Sea como sea, estoy encantada y honradisima con vuestra fidelidad.

Y como siempre, deciros que la música que ha sonado desde el comienzo es:”Strangers on the shore” interpretada de una forma extraordinariamente sensual por Acker Bilk.

Extraños…

Nuevamente: Gracias

 

Confiar  en un desconocido. Justo lo contrario de lo que siempre le habían enseñado.

Pasearon mucho rato. No sabía cuanto, pero empezaba a notar cansancio.

No tenia ni idea de porque sitios pasaban.

Francisco reía mirándola, cuando la veía agrandar los ojos observándolo todo. Cada detalle, cada fuente, parque o edificio.

De repente, él le dijo:

-“Hemos llegado , María”.

Era un edificio enorme,,precioso..lujoso.

Recordó las revistas que veía en la peluqueria .Ese edificio era de ese estilo. Gente con dinero .Inaccesible para ella.

Subieron en un ascensor casi más grande que su cocina hasta el último piso.

Francisco abrió la puerta de su casa y le dijo que entrase.

Pero María estaba como petrificada. Si todo el  edificio era lujo y riqueza..¿cómo sería su casa?.Se sintió fuera de lugar. Ella, con su camiseta de lycra roja, y sus pantalones pirata .Y en sandalias.

Tuvo que empujarla hacia dentro.

María no daba crédito.

El apartamento era…..enorme.

Pero no era eso, no . Apenas habían muebles. Habían cuadros.

No cuadros enmarcados, no.

Lienzos. Cientos de lienzos amontonados .Tirados por cualquier parte.

Frente a ella, un inmenso ventanal. Sin cortinas. Sin decoración .Solo cristal,,y Madrid….a sus pies.

-“María..ven”.

Ella se dejó llevar.

La llevó a una habitación…diferente. Otro mundo.

El contraste, la sorpresa,,,fue tanta que apretó su mochila para que no se notase que las piernas le flaqueaban.

Aquello no era real. En aquella habitación, el tiempo no existía. O se había detenido un par de siglos atrás.

Francisco se acercó a ella, y por primera vez no vió la sonrisa burlona.

Vió dulzura..ternura…Si, era eso..Era un rostro dulce.

Con cuidado ,despacio..le fue quitando la ropa.

María no tenia ni miedo ni vergüenza..No sabía el porqué. Pero no sentía nada de eso al verse desnuda frente a un desconocido.

La cogió en sus brazos y la depositó suavemente en la cama. La colocó.

-“María..tú vas a ser  ella. Eres..ella. Siéntelo así porque yo te voy a pintar..”.

-“Tú eres La Maja….María”.

Durante horas,  Maria fue la mujer del cuadro.

Durante horas, los dos, fueron modelo y pintor.

Compañeros. Amigos,  Confidentes. Cómplices y amantes.

Aún después de haber finalizado el cuadro,,Francisco lo tapó y no se lo dejó ver. No escuchó ninguna de sus protestas.

A la mañana siguiente, él la autorizó para ver el lienzo.

Para contemplarse…..

María lloró. Lloró sentada en aquel tren que la llevaba de vuelta a casa.

Lloró mirando aquella fotografía de un cuadro que había cobrado vida.

María lloró sabiendo que jamás nadie podría ver aquello.

María lloró al verse convertida en la Maja..

Maria lloró….

FIN

agosto-2003

Amparo

 


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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El cuadro III

-III-

Durante el trayecto no hablaron nada. Debía ser una situación bastante jocosa  para el taxista , que la observaba a través del espejo retrovisor.

Llegaron, bajó del taxi sin preocuparse en si debía pagar o no. Es que ni se le pasó por la cabeza.

Fue una comida maravillosa.

No sabía que tenia tanta hambre hasta que la mesa fue llenándose de los platos que él pedía. Sin consultarle,,claro. Ni sobre el menú, ni sobre el vino, .Sobre nada.

Eso sí..estaba pendiente de ella.

Le preguntó, cual era su nombre, y al oirlo…….repitió varias veces para si mismo…….”María…María..”

Conversaron sobre el cuadro.

Realmente, como en todo..él dirigía la conversación.

-“¿Por qué ese cuadro ,María?.No te has movido de allí durante dos horas…Te he visto”

Maria intentó explicarlo .Pero no supo.

Toda su famosa facilidad de expresión quedaba reducida a la nada frente a él, a Francisco.

-“Anda.. inténtalo otra vez, por favor.”.

-“No lo sé, realmente..no lo sé. Pero desde que ví una fotografía de ese cuadro..siendo una niña , en mis libros de colegio..no sé…tenía que verlo, encontrarme con él.

Francisco, al ver que María callaba, le instó a seguir..

_”Tenia que mirarlo de cerca. Intentar saber que se siente cuando alguien te pinta así. Meterme en su su piel,  e intentar adivinar al pintor…”.

Después de tanta explicación, que ella sabia inconexa, se quedó en silencio y bajó la vista apurada.

Suavemente, un dedo de Francisco le levantó la barbilla.

-“María, mírame. No te avergüences ,,¿vale?.De nada. Y ahora, nos vamos. No preguntes a donde, pero vas a venir conmigo. Iremos paseando . Confia en mi.”.

María ya había decidido que iba a ser asi.

Iría donde Francisco la llevase, y no iba a preguntar nada.

Su mente iba demasiado deprisa. Mañana regresaría a su pueblo. Tal vez,,seguramente..nunca volviese a salir de él sola.

Desde luego, no iba a preguntar nada. Solo dejarse llevar.

Ser una inconsciente, una irresponsable..y confiar en alguien desconocido con cara burlona y ojos chispeantes.

…Continuará

Amparo


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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El cuadro II

           -II-

No le dio  tiempo, Se le había acercado por detrás, y tocándola apenas en un hombro dijo…

-“Perdona,…¿perdida ,quizás?.Puedo indicarte la salida si lo deseas..”

Otra vez dando las gracias. Y otra vez en voz extrañamente baja para lo habitual en ella.

Se dejó acompañar. El la había cogido por el brazo y marchaban en silencio.

Ella,María..casi avergonzada.

El, sonriendo..divertido.

¿Es que ese dichoso museo no tenía salidas?.

María pensaba que si duraba mucho más ,,echaria a correr en cualquier dirección.

Pero por suerte, allí estaba la calle, así que se volvió hacia su  derecha para decirle adiós.. y solo pudo decir lo de siempre….”gracias”.

_”¿Solo sabes decir eso?”

Y soltó una carcajada estrepitosa.

María respondió: -“No, también sé decir adiós”.

Y muy dignamente se dirigió a parar un taxi.

Nada. Es que no paraba ninguno. Era consciente de que él seguía allí mismo a su espalda.

¡Por fin! Un taxi se había detenido , y ya se dirigía hacia  la puerta…cuando, allí estaba otra vez..sosteniéndola abierta, y ordenándole……….”¡Sube!”.

Maria no sabia si le hizo caso por su voz autoritaria, o porque ella misma estaba tan sorprendida que no cabía reaccionar de otra manera.

Y subió. Subieron.

Al instante comprendió que era él quien había parado al taxista, cuando éste la ignoró para preguntarle a él la dirección que debía tomar.

Antes de contestar, él le preguntó si llevaba la comida en su mochila. María asintió sin abrir la boca.

-“No,..te invito a comer”.

Entonces, con seguridad, dió una dirección al taxista.

……Continuará ..

Amparo


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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El cuadro I

 Debe sonar…Strangers on the shore.. de Acker Bilk

-I-

María estaba quieta, inmóvil. Cualquier persona que la observase en esos momentos, podría pensar que era una estatua. Hasta parecía que no respiraba.

Sin embargo, si alguien se tomase la molestia de acercarse lo suficiente, se daría cuenta de que , precisamente, era todo lo contrario.

La respiración de María era agitada y sus ojos tenían un brillo especial. Realmente parecía transportada. María ,estaba muy lejos de allí.

Se acercó más al cuadro. Mucho más ,todo cuanto pudo hacerlo y se le permitía.

Y ladeó la cabeza.

Suspiró con tal fuerza, que hasta ella misma se sorprendió y fue como despertar de un sueño.

Miró su reloj y se dio cuenta que había perdido la noción del tiempo. Era ya la hora de comer.

Toda la mañana y solo había viso ese cuadro.

Maquinalmente, rebuscó en su bolso buscando el paquete de tabaco.

Pensó que algún día debería organizar sus bolsos. Eran un verdadero desastre.

Finalmente lo encontró y sacó un cigarrillo. Fue entonces cuando él se le acercó.

-“Perdona, pero yo no lo haría. Está prohibido. Esto es un museo..¿recuerdas?.”

María levantó la vista para ver de quien era aquella voz. Una voz suave, pero levemente irónica.

Como la sonrisa que se dibujaba en su rostro.

Volvió a guardar el tabaco en su bolso, y se oyó dando las gracias en voz baja.

Dio media vuelta para dirigirse a la salida, cuando se detuvo. No sabía salir…Sonrió..¡No sabía encontrar la salida!.

Entre divertida y avergonzada, pensó que por algo era famosa su falta de orientación.

Tendría que preguntar a alguien, estaba pensando, cuando al volver sobre sus pasos , volvió a verle.

Alli estaba mirándola con la misma sonrisa burlona de antes.

Esto ya era demasiado. Buscaría  a cualquier otra persona , por supuesto. Pero de ningún modo iba a recurrir a él.

………….Continuará

 

Amparo

 


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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