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Una mujer en el parque

Hay dias en los que desde que se levanta, ya sabe que no será un dia con un transcurso normal y rutinario.

Es esa sensación que la acompaña en el transcurso de las horas, y que no sabe identificar bien, pero que no es algo agradable

La tiene ahí, en la boca del estómago, molestando , haciéndose notar.

No. No es que le haya sentado mal la cena del dia anterior, ni que esté incubando algún virus de esos propios de la época.

Es algo intangible que le va oprimiendo el corazón y provocando esa  especie de ansiedad que siente el que espera no sabe qué, ni sabe por donde le van a venir los golpes. Pero van a venir,eso seguro.

Ansiedad, incapacidad de permanecer quieta en un mismo sitio, ni siquiera ocupandose en distintas actividades.No puede concentrar su atención en nada. ¿Por qué?

Pasan las horas y sabe que el nerviosismo no disminuye y entonces el estado de ánimo evoluciona a una tristeza que ya conoce bien.

Y se enfadas consigo misma más que con nadie. Porque deberia poder controlarlo y no lo hace. Y sabe que ,inevitablemente, fluctuará de la tristeza a la rabia y vuelta a empezar, Y ya no hace falta que busque más porque sabe la causa de todo.

Y piensa que maldecir el dia que su mundo se volvió del revés no va a servir de nada. Ya no hay vuelta atrás porque no perdona las mentiras. Ni la cobardia.

Toda su fe y su confianza en el ser humano,  se fue de la mano de aquel que se la devolvió un dia .

Llora, sentada en el banco del parque, con lágrimas calladas y silenciosas sin importarle las miradas de la gente que pasea. Con esa dejadez de la que sabe que ya poco tiene que perder.

Pasan los dias, los meses y los años, y ella sigue acudiendo a ese parque  a ver pasar las horas en un reloj que ya no funciona ,porque solo con su pulso le daba vida.

Cuando los inviernos son crueles y el viento del norte quiere llevarsela con él, alguien caritativo y con mirada  de lástima, se acerca a ella y la ayuda a levantarse y caminar

A casa, le dice. Ve  a casa.

Y entonces ella, mirando sin ver, les dice siempre lo mismo:

¿Por qué?

Licencia Creative Commons

Imagen encontrada Aqui

El imperio del sol

Hoy os hablaré de otra de “mis peliculas” .De las que nunca me canso de volver a ver  .  De las que me sorprenden cada vez que las veo y siempre descubro cosas que se me pasaron por alto en otras ocasiones.
“El imperio del sol”
1987. Steven Spielberg.
Impresionante
En su época no estuvo suficientemente valorada por el público, pese a sus muchas nominaciones a premios internacionales… Oscars.. Baftas.. Globos..etc
Pero como a mi, eso de los premios me importa un pito, pues aquí os la traigo
Es la historia de un adiós. De la despedida de la infancia y el paso a la adolescencia , incluso diría yo más, a una madurez
La acción se situa en 1941,cuando Japón invade China, donde hasta entonces vivia feliz y protegido, Jim, un crio de unos 11 años..
No voy a contaros nada más,. Solo que cuando la pelicula acabe, Jim habrá dejado atrás su infancia, su ingenuidad, y muchas otras cosas más. pero también habrá recibido otras a cambio.
Jim lo interpreta Christian Bale, en su primer papel como protagonista. Fabuloso el chaval.
Y un secundario de lujo :Jhon Malkovich, sencillamente magistral, impresionante.
La música,,,,,,inseparable de todo lo demás, Sin esa banda sonora la pelicula no seria la misma
Una canción  “Suo Gan”, canción de cuna, o del sueño.. cantada por Jim en una escena impresionante de la pelicula
La he visto no se cuantas veces, y en todas ellas,  sin dejar ni una, he llorado con el corazón hecho una pasa. Y cuando acaba, no sé.. sientes que tú también has ganado algo con solo verla.
Pelicula de lo mejorcito .
En fin, no me enrollo
Os dejo esto y mi recomendación. Caja pañuelos papel a mano, y pocos prejuicios para usarlos

Feliz sesión!

     A MI MANERA…MERLUZA MARINERA :-)

 

INGREDIENTES:

  • 1 Merluza cortada a rodajas
  • 1 bolsita de 250 gr de almejas congeladas
  • 2 ajos
  • 1 cebollita mediana
  • Peregil
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Harina
  • 1 bolsita de gambas peladas congeladas
  • 1 huevo duro
  • Aceite
  • Vino blanco

ELABORACION:

- Las almejas se ponen en un bol de agua fria con sal un rato antes

 - Las gambitas pueden descongelarse en el micro, mientras estamos con la preparacion

-  La cebollita y los ajitos se rallan

- En una cazuela de barro o de porcelana si es para encimera de induccion( como la mia), ponemos medio vasito pequeño de aceite a calentar, y sofreimos la cebollita y el ajito machacado. Lento para que se vaya ablandando la cebollita.

- Mientras, en otra sartén, vamos pasando por harina las rodajas de merluza y las vamos friendo y apartando en un plato .

- En la misma sartén, una vez apartas las rodajas, echaremos las almejas y con un par de meneitos, se nos abrirán. Las apartamos.

-En la otra cazuela, donde ya se habrá pochadito la cebollita, echamos las gambitas descongeladas ya, y les damos unas vueltas.

-Rectificamos de sal, y echamos una cucharada de harina, y damos unas vueltas  y enseguida colocamos con cuidado las rodajas fritas de merluza.

-Echamos medio vasito de agua y medio de vino. Movemos con cuidado la cazuela, para q se trabe la salsitaa.

-Por encima ,le echamos el perejil picadito en el mortero, donde habremos añadido una cucharadita de aceite o de liquido del que sueltan las almejas al hacerlas.Una pizquita de pimienta molida, y probamos de sal.

-Colocamos las almejitas

-A fuego lento muy poco tiempo, unos 5 o 10 minutos máximo, porque ya está todo hecho, y es para trabar toda la salsa.

-Si queremos, añadimos ya al final, un huevo duro cortado a rodajitas y unas puntas de esparragos blancos.

Y está riquisimo  y para mojar pan.

Precio:  Para los 4.

La merluza estaba de oferta entera .: 6,95 €

Las gambitas:                                3,98 €

Las almejas congeladas:                  1.85 €

                                      Buen provecho!!

Siempre el Azul

 

Tu voz era azul. ¿Recuerdas?

Nunca hasta entonces le habia puesto color a un sonido. Hasta entonces.

Y era azul. Siempre fue azul.

Todos los colores del iris desaparecieron dejando unicamente el azul. Tu azul .Mi azul.

Recuerdo paz y recuerdo alegría y calor. Y recuerdo emoción y frescura ,y recuerdo dulzura  y música.

Vida.El azul era vida y mañanas nuevas.

Azules eran mis noches aferrada a tu voz azul.

Tu voz sigue siendo azul. Lo sé.

Pero ya no hay mañanas que amanecen después de noches negras.

Te escribiré un mensaje y en una botella te lo enviaré  para decirte que echo de menos tu voz azul.

Te esperaré .

No se como, ni porqué .

De aqui a la eternidad, necesito tu azul  .

Ya tengo “El prisionero del cielo”, libro con el que se completa la trilogia que empezó con “La sombra del viento”.De Carlos Ruiz Zafón.

No.No lo voy a leer. No hasta que haya releido , ya seguidos  y sin esperas , los dos primeros.

Ya tengo en mis manos ,otra vez “La sombra del viento”Ahi lo veis, a la izquierda.

El libro ha pasado por otas manos, y no todas lo han mimado como yo lo hice.

Me entretengo mirando la sobrecubierta : fondo verde, día como con niebla, farola en primer planao. Un hombre con una gabardina , y de su mano, un niño que va saltando. Ambiente triste, solitario.Especial.

Tomo el libro en mis manos, y recuerdo el dia que decidí comprarlo.Estaba en la revista de Circulo de Lectores. Aún no era un libro conocido y formaba parte de una sección donde los lectores recomendaban libros recien nacidos .Publicidd  de tú a tú, y ….no sé,pero siguiendo mi instinto lo encargué.

Abro el libro con reverenciaa, y en seguida me doy cuenta que hay una hoja suelta… y aprieto los dientes y mi ceño se frunce de mal humor.

Y en la primera hoja donde aparece el título del libro, allí está  mi firma, mi nombre y la fecha en que empecé a leerlo:22 de Agosto de 2003. Con suavidad, casi pidiendo permiso, escribo a lápiz: 2ª: Enero de 2012.

Y recuerdo con orgullo, a una persona  bastante especial, que hasta la fecha , solo leía los titulares de la prensa de deporte.

Sabía de mi pasión  por leer , que no entendía, y me decia que él sería incapaz de “tragarse un tocho de esos”.

Recuerdo que le dije , que siendo una persona ya adulta, sin ningún hábito lector, todo  dependería de que lectura fuera su “iniciación”.

Caí en la  trampa,o quizás debería decir que caimos ambos.

El me pidió una lectura “iniciática”, y yo , me acuerdo perfectamente, no lo dudé un solo instante.

Mucho tiempo más tarde  se convirtió en otro lector empedernido de “tochos de esos”.

Y esta es una de tantas y tantas historias anónimas que están tras la lectura de un libro. Y me parece preciosa.

Respecto a mi historia, se que releerlo será como releerme a mi misma. Mirar mi reflejo en un espejo con poder regresivo en el tiempo.

Es la historia de un libro que leí durante un trayecto  en tren. Ida y vuelta.

Sonrisas y lágrimas.

Antes y después.

Gozos y sombras.

Me doy la bienvenida otra vez al maravilloso mundo de “La sombra del viento”

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